23 de abril, Día mundial del libro y los derechos de autor, autora

 

El libro como medio vital para llegar a la lectura

Ningún esfuerzo es suficiente cuando de fomentar la lectura se trata; el 23 de abril es la celebración del Día mundial del libro y los derechos de autor, autora, actividad establecida por la UNESCO en 1995 (considerando necesario mencionar cada vez) con la intención de hacer visible el trabajo de toda la red conformada por editoriales, bibliotecas y librerías, así como el respeto a la autoría y resguardo de la creatividad de escritores, escritoras y artistas gráficos que hacen posible la magia a través de los libros físicos o digitales.

En muchos países ya preparan los festejos, la mayoría, si no es que todos, celebran leyendo, algunos seleccionan lecturas, autores, tópicos en particular, otros sólo invitan a leer ya sea desde la comodidad de casa, en espacios públicos, librerías, parques, escuelas, trenes. Lo importante es que se lea

A nivel mundial, según las estadísticas presentadas por organismos internacionales como la OCDE y analistas especializados en economía, dejan ver que el nivel de lectores sí está relacionado directamente con el poder adquisitivo, nivel cognitivo y sociocultural de las personas. Países en el mundo que lideran el mayor número de libros leídos per cápita anualmente, son Canadá, Francia y Estados Unidos, con un promedio de 17 libros. En América Latina, los países que concentran mayor número de lecturas per cápita son Chile y Argentina con 4.5 y 5.4 libros por año, México alcanza a duras penas un 2.9 libros leídos, mencionando a Colombia y Venezuela como los que menos leen, según lo publicado recientemente por el CERLALC (Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe).

Lo cierto es que las estadísticas y los informes tienen variables muy diversas a considerar de acuerdo con los intereses, porque habría que tomar en cuenta si las lecturas registradas fueron lúdicas o académicas, si fueron comprados los libros, con préstamo de biblioteca, incluso si los libros leídos fueron impresos o digitales. Además, existen otro tipo de evaluaciones dignas de tomar en cuenta, como las que miden el nivel de lectura escolarizado y no el número de libros leídos, es decir; la comprensión lectora que presentan en este caso, los estudiantes.

Todos sabemos que a los países en general les preocupan bastante estos indicadores, que los resultados son traducidos a presupuestos y recursos económicos de acuerdo con los índices obtenidos; si nos detenemos un poco a revisar los números de lectores de América Latina contra los lectores de los países de primer mundo, podríamos decir que es un resultado obvio porque ¿qué más podríamos esperar? somos países jodidos, pobres, tercermundistas, sin apoyo, sin dinero, no hay pa´tragar, menos pa´ libros, no leemos porque no hay dinero, no hay tiempo, nos duele la cabeza, faltan lentes.

 Veamos ahora algunos datos con relación a los celulares. o son novedad, pero sí reveladores

Según lo informado en 2023 por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), el 75% de la población mundial utiliza un celular conectado a internet (odio a los números, pero más odio admitir que son necesarios) siguen existiendo variables a considerar; como el tipo de celulares, costos, conexión, edades de los usuarios, género, entre otras cosas; de cualquier manera la diferencia es abismal entre países ricos y pobres, en fin; el punto es que los países con mayor poder adquisitivo están por encima de los que menos tienen, cuentan con mayor acceso a dispositivos móviles y conectividad, pero toda proporción guardada; en ambos casos, en cualquier contexto, un celular rebasa por mucho, el costo con relación a un libro, en el caso de establecer comparaciones para adquirir tal o cual.

Ahora bien, porque en definitiva no quiero terminar con una postura anacrónica donde se mencione que es mejor comprar y tener un libro que un celular (obvio que no, diría el mundo entero) traeré a colación lo que recuerdo de un artículo que leí, resultado de una encuesta realizada por CONACULTA donde afirma que México; contrario a lo que se dice, sí es un país de lectores, puesto que de acuerdo a los números que justo acabamos de exponer, un porcentaje importante de mexicanos y quiero pensar que en el mundo entero, tienen a mano un celular con internet, lo que nos dice que todo el tiempo estamos inmersos en la lectura.

Si la realidad nos muestra que efectivamente, somos personas que todo el tiempo estamos conectadas leyendo, ¿qué está sucediendo? el problema no es la falta de lectura sino lo que leemos y la poca o nula capacidad que tenemos al comprender lo que leemos. Los gobiernos de los países que celebran el Día mundial del libro y los derechos de autor, a través de sus dependencias, secretarías, parlamentos, ministerios de cultura o como lo llamen en cada lugar, derivan dentro de sus presupuestos en mayor o menor medida, gastos de impresión y promoción de libros para fomentar la lectura, igualmente derivan una partida de recursos a las bibliotecas públicas, que por gracia de Dios siguen existiendo. La verdad es que el fomento a la lectura se trabaja a través de procesos que son lentos y requieren de mucha voluntad y empeño.

El desinterés y la apatía es una postura anidada en la comodidad de todas aquellas personas que se ocultan en una montaña de prejuicios y justificaciones para no leer, los indicadores son tajantes, pero el acto de leer es un hábito que se genera por decisión propia, a través de la práctica continua de manera libre y respetuosa. Es una actividad que debiera nacer como parte de la formación de toda persona, sin importar su nacionalidad, condición social o estatus económico, de la misma manera; es una decisión personal convertirse en lector a pesar de no vivir en la opulencia (cosa que no es necesaria) y aunque no existen esfuerzos en vano para fomentar la lectura, como celebrar en coincidencia con otros países alrededor del mundo este 23 de abril en el Día mundial del libro y los derechos de autor, autoras; la lectura ha de ejercerse todos los días, con ánimos de convertirnos en lectores que comprendamos y cuestionemos lo que leemos, transformemos nuestra realidad a partir de una selección responsable de lecturas para las infancias y los jóvenes, lecturas que diviertan, que generen sentido de identidad, que inviten a pensar y expresarse de manera libre y consciente, disfrutemos de la lectura como parte de un desarrollo humano saludable por elección.

Los libros son el mejor vehículo para llegar a lectura, impresos o digitales, leer es el acto de libertad más hermoso al que podemos aspirar. ¿cómo puedes lograrlo? Inicia hoy, leyendo, derivando presupuesto y tiempo para hacerlo, si eres responsable de la crianza de hijos, de formación de estudiantes, director o directora de una empresa o institución, profesionista o líder espiritual, como simple ciudadano responsable, ciudadano del mundo, lee en cada oportunidad que tengas. Porque el ejemplo impone, elige leer.


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